“UNA VERGÜENZA”: BERCOVICH, SOBRE EL OFICIO DEL PERIODISMO

NI WALSH, NI MORENO

“UNA VERGÜENZA”: BERCOVICH, SOBRE EL OFICIO DEL PERIODISMO

El fin de semana pasado se realizó la ceremonia de los Martín Fierro de Radio 2024. Alejandro Bercovich recibió el premio a «Mejor Programa Periodístico Vespertino FM» por “Pasaron Cosas”, de Radio con vos. Donde, días después, profundizó su discurso de premiación. “No están a la altura del oficio”, disparó sobre algunos de sus colegas. Lo hizo una semana después del 7 de junio.

Texto: Luciano Peralta

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Ilustración: María Eugenia Trillo

“Pobre Rodolfo Walsh, lo desempolvan cada 7 de junio”, me dijo un compañero de trabajo ese mismo viernes, día en el que quienes nos dedicamos a la profesión solemos recibir una catarata de bienintencionados saludos que destacan las figuras de Rodolfo Walsh o de Mariano Moreno, dependiendo la simpatía ideológica del emisor. Cada 7 de junio, también, recibimos mensajes que destacan “el compromiso con la verdad”, “la nobleza” del oficio y otras tantas virtudes que idealizan más de lo que reflejan el trabajo diario y mundano de quienes nos dedicamos a la comunicación.

¿Qué es hoy, en la era de las redes y el streaming, el periodismo? ¿Quiénes son los buenos y quiénes los malos periodistas? Al respecto, unos días después de los Martín Fierro, el siempre lúcido Alejandro Bercovich dedicó unas palabras.

“El miércoles pasado se llevaron a 33 personas que fueron detenidas sin ninguna prueba en su contra. Estuve mirando el acta de excarcelación de uno de los detenidos y la verdad es que no tenían absolutamente nada. Y ustedes me dirán, pero cómo, si en la marcha hubo un montón de quilombos. Claro, en la marcha prendieron fuego un auto, cosa que no es muy frecuente, que nunca pasa. No había razones para que nadie diera vuelta un auto, como se vio en Avenida de Mayo. Pero ¿saben qué? Ninguna de las personas que hizo eso fue detenida. A los que prendieron fuego el auto los vieron de cerca los policías del hidrante, que estaba a 10 metros. ¿Por qué el hidrante no le tiró agua al auto que estaban prendiendo fuego esos encapuchados? Porque eran polis también”, disparó, en su habitual columna diaria, el periodista.

“Ya la hemos visto a Patricia Bullrich hacer uso de infiltrados y de servicios de inteligencia para intentar desarmar movilizaciones que en aquel momento le eran inconvenientes al gobierno de Mauricio Macri. ¿Qué otra respuesta hay a la mano? Todos nos dimos cuenta. Lo que pasa es que algunos lo dijimos en los medios de comunicación y otros no. Hubo un montón de colegas que se la pasaron repitiendo que había habido desmanes y que por eso estaban bien presos los 33 que se llevó la policía al boleo el miércoles pasado”, apuntó. Y, sin pelos en la lengua, ni ánimo corporativista, profundizó: “Bueno, no, no estaban bien presos. Y lo que hacen es propaganda -dijo, sobre el accionar de sus colegas-. Pero además es algo muy parecido a los que decían ‘algo habrán hecho’ en la dictadura militar. No estoy diciendo que Milei sea lo mismo que la dictadura. Lo que estoy diciendo es que eso que hacen ahora es lo mismo que hacían los comunicadores colaboracionistas en plena dictadura militar. Es una vergüenza para el oficio y es una vergüenza para esta sociedad, para esta sociedad que vive en democracia, que aprendió a convivir en el disenso y en la diferencia. Eso es lo que tenemos que ocuparnos de que Milei no destruya”.

“Yo sé que hay una parte de la población que tiene ganas de que la policía cague a tiros a un manifestante porque creen que así van a evacuar su bronca, porque creen que así van a resolver sus problemas con la vida, pero no los van a resolver”, cuestionó, ya sobre el final de su editorial. Y cerró: “Yo siento mucho orgullo de la gente que escucha y que reproduce lo que decimos acá, porque estuvimos muy a contrapelo en estos últimos días. Era más fácil hacer lo que hizo la mayoría, esos colegas que tienen miedo, por ahí, pero que no están a la altura de este oficio cuando no van al expediente, cuando no se fijan en los elementos que hay en la causa, que son nada, de vuelta, nada. Lo que hicieron fue una vez más una vergüenza, chicos, una vergüenza”.


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