Arqueoterra 5

DATO MATA RELATO: NO HAY RECUPERACIÓN SIN DISTRIBUCIÓN

LA ECONOMÍA LIBERTARIA

DATO MATA RELATO: NO HAY RECUPERACIÓN SIN DISTRIBUCIÓN

¿Hay que ajustar y toda la población tiene que sufrir, tras lo cual vendrá la recuperación, el crecimiento y la luz al final del túnel? El licenciado en Economía y psicólogo Julián Denaro dice que no y cuestiona uno de los relatos centrales del gobierno de Milei. En este texto, los argumentos del también docente y colaborador externo del ciclo de comunicación pública de la cooperativa Arqueoterra.

Texto: Julián Denaro, Arqueoterra

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Ilustración: Joha Rendón Giménez

Arqueoterra 5

Ninguna recuperación es posible cuando la actividad está cayendo, los ingresos se erosionan continuamente y el desempleo se incrementa. Aumentos en la actividad, empleo, producción de riqueza y generación de bienestar van de la mano siempre con políticas que aumentan las capacidades de consumo de la población. En cambio, si la sociedad es cada vez más pobre, no habrá consumo ni, por ende, producción. En cambio, si se estimula el consumo popular, el mismo tracciona la producción generadora de empleo y se activa un efecto multiplicador que favorece a todos los sectores de la actividad.

Las veces que la actividad se recuperó con velocidad en este siglo fue impulsada por políticas activas del gobierno que propiciaron la elevación del poder adquisitivo del conjunto del pueblo. Estas fueron a la salida de la convertibilidad, desde el 2002/2003, y luego de la pandemia del Coronavirus, en 2021. En ambos casos, el gobierno generó condiciones para que los ingresos reales aumenten y para que la actividad industrial creadora de empleo sea un motor central.

Cuando este gobierno asumió, el crecimiento de la actividad y el nivel de empleo llevaban de manera continua casi tres años, a tal punto que según las estimaciones del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, el Producto Bruto Interno aumentó un 50% desde el 2020 al 2023.

El gobierno de Macri había disminuido el PBI, en millones de dólares, de 600.000 a 450.000, tras lo cual la pandemia lo hundió otro 10%, pero luego fue incrementado a 630.000. Es cierto que la elevada inflación causada por las presiones devaluatorias del FMI, los exportadores, el poder económico y financiero, más las promesas de desregulación de Milei adquirió una velocidad vertiginosa, pero no había motivos para desarmar el entramado productivo y el tejido industrial. En lo que falló el gobierno anterior fue precisamente en no mejorar la distribución del ingreso que había deteriorado el gobierno de Macri.

“De diciembre hasta mayo, la actividad se contrajo alrededor de un 30%, ocasionando un escenario desfavorable para cualquier propósito beneficioso”

El esquema librecambista facilita las importaciones que desprotegen y destruyen nuestra industria, dando “libertad” para que los monopolios y oligopolios suban los precios libremente. Se frena la obra pública, abrupta devaluación inicial del 120% y se intenta constantemente de trasladar el pago de impuestos desde los sectores ricos hacia los sectores populares, hasta el punto de deteriorar los ingresos disponibles para el consumo, a la vez que se desfinancia la actividad en rubros estratégicos. De diciembre hasta mayo, la actividad se contrajo alrededor de un 30%, ocasionando un escenario desfavorable para cualquier propósito beneficioso.

A modo de ejemplo: el 10 de diciembre del 2023, un Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) podía comprar 291 litros de leche, en tanto que cinco meses después, tan sólo alcanza para 168 litros. Para peor, a esto hay que adicionarle los monstruosos incrementos en las tarifas de servicios y transporte, más una inflación acumulada de casi el 120%, que incluye un aumento sideral en los precios de alquileres, medicina prepaga y los bienes que constituyen las canastas de consumo necesarias. De esta manera, la contracción económica sólo predice expectativas negativas, cuyo correlato es la baja en la inversión, que a su vez produce un inevitable aumento de desempleo y pobreza.

DATO MATA RELATO

Ante esta situación, los voceros del gobierno enuncian que van a bajar los impuestos para generar competitividad y que eso va a atraer a la inversión. Pero la realidad siempre fue y será diferente a eso. Los niveles de inversión aumentan cuando el consumo está expandiéndose y nunca cuando el consumo se contrae.

Enunciándolo de manera sencilla: si un país A cobra muchos impuestos, pero hay pleno empleo, el poder adquisitivo de la población es relativamente elevado y se le identifica un crecimiento vinculado al desarrollo, entonces será más atractivo para invertir que un país Z, en el cual los impuestos son mínimos, pero el elevado desempleo y el bajo poder adquisitivo de la población no garantizan consumo para los bienes y servicios ofrecidos. Entonces, si no se pagan impuestos, pero no se le vende a nadie la inversión en producción no tiene sentido. Contrariamente, si a pesar de pagar altos impuestos hay ventas aseguradas, las ganancias empresariales son previsibles y las inversiones se motorizarán.

Además, se sabe fehacientemente que los países con mayor tamaño del Estado, y por lo tanto con mayor presión fiscal, son los que conducen hacia menor inequidad, injusticia y pobreza, tales como Suecia, Noruega, Finlandia, Dinamarca, Alemania, Inglaterra, Italia, Francia, España, Canadá, Nueva Zelanda, Australia o Japón. En cambio, los países con menor tamaño del Estado y menor presión fiscal son los que llevan a mayores niveles de pobreza, injusticia e inequidad, como la mayoría de los países africanos y asiáticos y casi toda Latinoamérica.

Por lo tanto, la pregunta es: ¿para qué este gobierno está aplicando claros mecanismos de destrucción y empobrecimiento? La respuesta está a la vista: quienes ocupan los cargos decisivos en el Estado fueron puestos por las corporaciones empresariales y financieras del exterior, ayudados por la prensa corrupta y los sectores de la oligarquía nacional que sólo busca ganancias cortoplacistas. Al mismo tiempo, grandes intereses trasnacionales pretenden venir a saquear los recursos de este tan rico país, volviéndose igual de necesario generar pobreza y confusión. Y eso es lo que están logrando.

Pero que quede claro algo: toda vez que la mayoría de la población es más pobre es porque los sectores de poder concentrado se enriquecen a toda velocidad. Por eso, es importante tener presente que la única manera de caminar hacia un escenario económicamente mejor se da cuando el ingreso nacional se distribuye con mayor equidad, aumentando las posibilidades de consumo, lo cual conduce a más producción, ampliando el espacio para albergar el desarrollo con inclusión social.