La salud en terapia intensiva

La situación del Hospital Centenario

La salud en terapia intensiva

Hace poco más de un mes, en el hospital Centenario de Gualeguaychú hubo un cambio de mandato: Jorge Montiel comenzó a ocupar el despacho que dejó Eduardo Elías. El nuevo director se sentó a conversar con LA MALA para conocer el estado de la salud de la ciudad.

Texto: Isidro Alazard

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Fotografía: Joaquín García

Hace poco más de un mes, Eduardo Elías (quien fue designado por el gobernador Bordet tras desafectar a Martin Roberto Piaggio) dejó de ser director del Hospital Centenario de nuestra ciudad. El Dr. Jorge Montiel Ordenavia, especialista en clínica médica y neumonología, es su sucesor.

-¿Quién es Jorge Montiel? ¿Cuál es su camino?

-Yo no soy de Gualeguaychú. Tengo 55 años. Hace prácticamente diecinueve años que me mudé a esta ciudad con mi familia. Me abrió las puertas del hospital un colega, el Dr. Weimberg, que con mucha generosidad me invitó a trabajar acá. Siempre me gustó la gestión. Yo hago terapia intensiva, neumonología, e hice una residencia en clínica médica primero. Desde que sos residente ya te vas dando cuenta qué te gusta hacer: quién se encarga de la farmacia, quien se encarga de organizar las guardias, esas cosas me gustaban. De mas grande vas sumando algún estudio, hice un Máster de gestión de hospitales y servicios de salud.

-¿Cómo llegaste a la dirección del Hospital?

-Por circunstancias de la vida, estás en un momento ideal, un lugar determinado y rodeado por las personas adecuadas y te terminan ofreciéndote algo y ahí te vas enganchando, o teniendo posibilidad de acceso a un lugar. A mí por ejemplo me convocaron acá en plena pandemia, cuando el ex gobernador Bordet decide cambiar de director, asume Elías que era de Paraná, y me convoca por cuestiones técnicas. Así que estuve un año y ocho meses como director adjunto a él. Obviamente aprendes mucho y encima en ese contexto fue una prueba muy dura. Había mucho riesgo, pero esa etapa deja una enseñanza muy fuerte. Sin embargo, cuando algunas cosas no me cerraron, como el grupo directivo de ese momento y que tal vez no había confianza, comunicación, conocimiento en algunas cosas, decidí volver a mi zona de confort.

Posteriormente, me invitaron a trabajar en un grupo de 32 personas en la provincia, para elaborar un proyecto de salud llamado P.E.S. (Proyecto Entrerriano de Salud), que se le presentó a Frigerio en época preeleccionaria. Hicimos un estado de situación de la salud pública, para armar ese proyecto de salud, y el gobernador manifestó que le iba a dar mucha importancia a la salud y a la educación. Cuando Frigerio ganó las elecciones, se pudo comenzar a abordar ese proyecto de salud, o sea empezar a hacerlo y desarrollarlo en toda la provincia. Yo estoy acá en parte por eso: soy parte de un proyecto de salud a nivel provincial, no soy un paracaidista puesto por el ministro de salud. Recién cumplimos un mes, y ojalá que podamos plasmarlo y mejorar el hospital.

Soy parte de un proyecto de salud a nivel provincial, no soy un paracaidista puesto por el ministro de salud»

-¿Cómo es ser director del Hospital?

-Un tremendo desafío, un lindo desafío. Porque esto no es un hospital chiquito, es un hospital de categoría 3-A, en donde tenés muchos actores, muchas especialidades, hay muchos recursos humanos que están trabajando en el hospital, en un contexto de país para nada favorable (por la situación económica). Colegas y amigos me han manifestado que estaba “loco” por hacerme cargo de este hospital, pero bueno. Uno a veces tiene ese deseo de salir de esa zona de confort y siente que puede aportar un granito de arena para que mejore. Yo vengo de la trinchera: yo conozco los déficits del sistema, lo veo día a día, y da bronca la carrera de obstáculos que es. Entonces si uno tiene la oportunidad de aportar para empezar a mejorar esto, lo quiere hacer, y yo tuve la oportunidad de estar donde estoy.

-¿Con qué te encontraste cuando llegaste?

-La realidad del Hospital Centenario es muy compleja. Tanto ediliciamente, administrativa y contablemente. Todavía no quiero dar mayores detalles, porque estoy cerrando una especie de auditoría, de balance. Pero me voy encontrando con novedades todos los días, que hace que se dilate. Próximamente lo vamos a dar a conocer, porque me parece que es importante que se sepa la situación deplorable en la que se encuentra el hospital.

Ediliciamente, tenemos dos hospitales: la parte viaje y la parte nueva. La antigua se cae a pedazos y hay que poner parches a cada rato, lo que implica una derogación de gastos continuo, que sabes que haces un parche y no va a durar mucho tiempo. Y la parte nueva está en un porcentaje mínimo terminada, en el cual hay problemas de gotera, de humedad, y otros problemas de infraestructura. Así que es complejo; dos edificios que mantener.

En cuanto a la parte administrativa, no voy a dar muchos detalles pero la realidad es que el hospital está detonado económicamente. El ministerio está en conocimiento de la situación, y tenemos reuniones pendientes para empezar a buscar una salida porque el escenario es complicado.

-¿Cómo calificas la gestión de Elías?

-No me gusta categorizar o poner una nota a los gestores anteriores, porque trato de mirar de acá para adelante. Sí voy a hacer un diagnóstico de situación y lo voy a certificar con escribano, primero para que quede constancia de lo que yo recibí y, para cuando yo me vaya, hacer una autocrítica personal de mi gestión y del equipo que me acompaña, y después también qué respuesta tuve del sistema como para poder mejorarlo. Respecto a las gestiones anteriores yo no me animo a ser crítico. Porque lo que sí tengo claro es que hubo Ministerio de Salud ausente durante muchos años. El hospital tendría que ser de autogestión, pero yo lo defino como de autosupervivencia. Quienes estaban gestionando hacían lo que podían. Entonces, no quiero ser crítico, porque había que estar en ese momento, encontrando soluciones de la coyuntura del día a día, cuando no había respuesta del ministerio. Por ejemplo, en cuanto a recursos humanos, el hospital se tenía que autoabastecer: necesitaba un oncólogo y teniá que contratarlo y pagar de las propias arcas del hospital en vez de tener un cargo para un oncólogo. El hospital se debía hacer cargo de un montón de cosas que tendrían que haber tenido solución de arriba.

Quienes estaban gestionando hacían lo que podían. Entonces, no quiero ser crítico, porque había que estar en ese momento, encontrando soluciones de la coyuntura del día a día, cuando no había respuesta del ministerio

-Y en clave política, ¿cómo es el futuro del hospital?

-Hay algo que yo rescato ahora de este momento: están todos los Planetas alineados. En el sentido que el gobernador, promulga que hay que fortalecer principalmente la educación y la salud pública, y tiene la decisión política de hacerlo. Después se verá si hay recursos, porque obviamente una provincia está sujeta también a cómo está el país.

-Te pregunto, ¿llegás con algún objetivo particular?

-Teniendo en cuenta lo que encontré, el día que me vaya espero que por lo menos el hospital esté mejor y que haya iniciado un camino de saneamiento en todo sentido. Sueño con un hospital de prestigio. A veces uno piensa que los hospitales de prestigio están en Buenos Aires, pero uno tiene todas las herramientas para lograr que se atienda bien a los pacientes. Es cuestión de trabajar en conjunto con el ministerio, hasta inclusive en asociación con la medicina privada. Es una decisión política y de inversión de recursos y ese tipo de cosas, ahí podés tener como base para despegar.

-¿Qué representaría más plata o menos plata en el hospital?

-En la situación crítica que está el hospital es indispensable que el hospital se sanee económicamente como para después encontrar un punto de equilibrio, empezar a mejorar y buscar otros factores, como la  mejor calidad. Con sanear me refiero a regularizar deudas, que son enormes. De todo tipo: con proveedores, con el personal (que está con paritarias colgadas hace mucho tiempo y con contratos muy bajos que no se pueden aumentar por la situación económica), entre otras cosas.

Ojalá que podamos lograr mejorar este hospital y que el personal de salud en general recupere un lugar que perdió hace mucho tiempo. Está muy desvalorizado, no solamente en términos económicos y de honorarios, sino de reconocimiento. Y eso se nota sobre todo post-pandemia. Volvimos a ser el personal no tan esencial que está ahí en un sistema que nadie le da importancia. Esa es la triste actualidad.