Los jóvenes mejoristas y la ultraderecha que no vimos

Los jóvenes mejoristas y la ultraderecha que no vimos

Nicolás Welschinger es licenciado en Sociología, doctor en Ciencias Sociales e investigador del Conicet. Además, es coautor de “Está entre nosotros: de dónde sale y hasta dónde puede llegar la extrema derecha que no vimos venir”, el libro coordinado por Pablo Semán.

Texto: Luciano Peralta

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Antes de las PASO de agosto, absolutamente nadie consideraba a La Libertad Avanza (LLA) un partido con reales posibilidades de quedarse con la Presidencia de la Nación. Hoy, Javier Milei es la cara visible, no sólo del gobierno que rompió con la polarización política de las últimas dos décadas, también es la expresión de un cambio cultural que se fue gestando en los últimos años y que tuvo en la pandemia a su punto de inflexión. Un cambio que no vimos venir, como titula el nuevo libro de Pablo Semán, que compila textos de diversos autores, entre ellos Nicolás Welschinger, con quien tuvimos el agrado de dialogar.

-Ustedes hablan de una crisis de representación y de una crisis de comprensión de la sociedad. La primera la vivimos todos, pero la segunda no.¿Qué responsabilidad creés que tienen las dos coaliciones políticas tradicionales del país?

-Todos vimos en Milei el emergente de una crisis de representación política, pero también hay que ver, en Milei y en La Libertad Avanza, el emergente de una fuerte crisis de comprensión de la sociedad argentina de parte del progresismo, de las fuerzas nacionales y populares, incluso, también, de parte de la centro derecha. Ninguno pudo ver cómo en los últimos diez años la sociedad argentina se transformó muy fuertemente, tuvo una mutación que habilitó procesos de mayor fragmentación social, individualización y de fuertes conflictos al interior de las grandes mayorías populares, que hicieron que la propuesta de Milei fuera más dadora de sentido para esas personas que la de los otros dos ex oficialismos. Las dos grandes colaciones que recomponen la representación política después del 2001 son el kirchnerismo, ligado a los trabajadores y a la clase media, y Cambiemos, mas ligados a los sectores medios y medios altos. Y la tercera alma, que es el ‘que se vayan todos’, que nace también en 2001, ahora lo viene a encarnar Milei con esta fuerte impugnación a la casta. Entonces, lo que nosotros tratamos de señalar cuando hablamos de crisis de comprensión es que necesitamos repensar los conceptos, los lugares comunes y las perspectivas que durante los últimos años nos fueron guiando a un lugar errado, que no nos permitieron ver la potencia del impulso que se le estaba dando a propuestas como la de La Libertad Avanza.

“La consolidación de la inflación alta es totalmente disciplinante y extorsiva para las grandes mayorías populares que necesitan de orden, de certidumbre, de poder tener una visión de futuro”

-La espiralización de los votantes de Milei es otra que no vimos venir,¿encuentra correlato con la espiralización de la inflación?

-En los últimos diez años, desde el 2014 para acá, el ciclo económico entró en una fuerte estanflación. La inflación es una gran aliada de la erosiónpolítica a la que estuvo sometido primero el macrismo y después el Frente de Todos. Porque pasamos a la consolidación de un régimen de inflación, incluso de una inflación alta, no es lo mismo el efecto social que genera una inflación anual del 20% a una del 20 o 30% mensual. La consolidación de la inflación alta es totalmente disciplinante y extorsiva para las grandes mayorías populares que necesitan de orden, de certidumbre, de poder tener una visión de futuro. La inflación hizo que nadie supiera cuánto valía su esfuerzo personal. Esto se veía muy claramente en la situación socioeconómica de precarización en la que viven las juventudes, porque no existe la posibilidad de proyectar cuánto necesito trabajar, por ejemplo, para acceder a un terreno, para pagar un crédito o para comprar una vivienda.

-Y eso contribuyó, como ninguna otra cosa, al triunfo libertario…

-Milei tiene un aliado en ese efecto de la inflación, porque, a diferencia de la recesión económica brutal y el fuerte aumento de la tasa de desempleo que generarán sus medidas económicas, la inflación es más fácil de identificar en su dimensión social y política: el gobierno nacional es responsable de la inflación. A diferencia del desempleo, que siempre está cruzado por esa idea del que no consigue trabajo es un vago y quesi te esforzás más lo va a lograr, etcétera.

“Nosotros encontramos una juventud, un sujeto político, que considera que el progreso social es posible sólo y gracias al esfuerzo personal”

 – ¿Quiénes son los jóvenes a los que llaman mejoristas?

-Lo que queremos señalar respecto a las juventudes que llamamos mejoristas es la transformación en el temperamento juvenil de las generaciones que atravesaron la pandemia, desde la masificación de una fuerte crítica social juvenil al Estado, a la economía y a la política. Milei logró conectar con esa crítica. Pero, primero, lo que hubo fue una transformación de las condiciones socioeconómicas de estas juventudes precarizadas, con la figura inédita en la historia argentina de trabajadores a los que no les alcanza su salario y, por lo tanto, son pobres. Eso los llevó a generarse estrategias de pluriempleo, lo que es el emprendedurismo. En este sentido, la pandemia funcionó como un gran catalizador, acelerando procesos sociales que ya estaban presentes, y uno de ellos fue la expansión de esta idea de que todos los trabajadores somos  emprendedores y dependemos de nuestra capacidad de emprender individualmente. Esta expansión se debió al crecimiento de la informalidad económica en la Argentina.

-¿El mejorismo sería algo así como la meritocracia positiva, sin la connotación negativa que se remarca desde el progresismo?

-Nosotros encontramos una juventud, un sujeto político, que considera que el progreso social es posible sólo y gracias al esfuerzo personal. Las vías no son colectivas, no son el sindicato, no es el partido político, hay una crisis de los canales clásicos de integración social, por lo que surgen otras matrices de integración social, que tienen en el centro la idea de que es a través del esfuerzo personal que se consigue tanto el ascenso social como la posibilidad de mejorar. El individuo se piensa a sí mismo como una empresa y como una unidad económica infinitamente perfectible. Nosotros estudiamos cómo se dan muchos procesos de auto-optimización del yo, que llevan a aprender técnicas de estudio para lograr más rendimiento personal y volverse cada vez más empleable, mejor empleado o tener mejores rindes en el mercado como emprendedor. Toda la energía social está puesta en el esfuerzo personal, en optimizar el yo. Esto lleva a esa concepción de que todo es un mercado, de que todo es una unidad    económica, y me refiero a aspectos de la vida que antes no estaban colonizados por esta  lógica, como las amistades, la estética o el tiempo libre.

-Es el discurso ultra liberal de Milei, ¿no?

-Junto a Pablo Semán, escribimos los primeros textos sobre jóvenes y pandemia allá por el 2021, luego en el 2022 publicamos en Lemon Diplomatic‘El populismo de la libertad’, que es la primera nota en la que empezamos amostrar como estaba funcionando este anudamiento entre el temperamento crítico de los jóvenes con la economía, el Estado y la política, y el discurso de Milei.Vemos como Milei retomó todos los temas que los otros dos oficialismos habían dejado de tocar y propuso soluciones. Pero ahora estamos en otra etapa, lo que nosotros publicamos en Está entre nosotros es el proceso de emergencia de LLA y de Milei como figura política. Ahora, estamos viendo una transformación a una fuerza de gobierno y esa transformación es profunda, dado que todas aquellas promesas, anhelos y esperanzas que Milei logró anudar para solucionar la situación de las juventudes, de las grandes mayorías populares que lo llevaron a la Rosada, se vana a ver cada vez más contrastadas con los frutos de la gestión, que, en mi opinión, van a ser muy magros. Dado que las medidas económicas y las medidas del gobierno no sólo nos están llevando a un ajuste sino a una gran recesión, que va a producir un fuerte sufrimiento social, mayores niveles de desigualdad, mayores niveles de fragmentación y muchísimos más niveles de privatización de la vida social, que van a traer nuevos conflictos y nuevas violencias.

– ¿Qué puede haber del otro lado, si no es más de lo mismo?

– No sé. Lo que va a haber es una gran frustración debido a las medidas de este primer año de gobierno. Si eso va a tener capitalización política de parte de la oposición, del peronismo, del progresismo, de una alianza nueva que se pueda armar, no lo sabemos. Porque puede ser que Milei logre maniobrar poniendo en contra a distintos sectores de la sociedad civil, a emprendedores contra emprendedores, a trabajadores contra trabajadores o a pobres contra pobres. Entonces, en ese caso, vamos a tener un escenario  de mayor conflictividad social, pero no contra el gobierno, entre distintas fracciones. Son preguntas que quedan abiertas y que dependerán de cómo se dé el juego político en el primer año de esta gestión.