W ENERGIA ENTRE LA MANO INVISIBLE Y EL ESTADO

ENERGÍA: ENTRE LA MANO INVISIBLE Y EL ESTADO

UN DEBATE DE ACTUALES IMPLICANCIAS

ENERGÍA: ENTRE LA MANO INVISIBLE Y EL ESTADO

Asistimos a una época en la que con frecuencia vemos enfrentamientos y debates públicos entre los partidarios del mercado y los partidarios del Estado, ambas posturas se esfuerzan por señalar a la otra parte como competidora. Nahuel Otero se corre de los extremos y echa luz sobre un tema que a la gran mayoría le resulta difícil de comprender.

W ENERGIA ENTRE LA MANO INVISIBLE Y EL ESTADO

Que la energía posee un valor estratégico insustituible y que sin ella no puede existir desarrollo socioeconómico no parecería ser un tema de discusión. Pero en nuestra querida Argentina si no existen extremos pareciera que desaparecen las charlas de mate o café: Maradona-Messi, Bilardo-Menotti, Independiente-Racing y, para los que nos gustan los mercados energéticos, sumamos una nueva dicotomía y una mayor propina para el mozo: energía con Cammesa versus energía de mercado. Aclaración: Cammesa es la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico S.A.

El nuevo gobierno de la República Argentina plantea que pasarán «de un modelo centralizado en la toma de decisiones (Estado-Cammesa) a un modelo de competencia y de decisiones descentralizadas focalizadas en la actuación privada en la oferta y en la demanda”.

Cuando ya creíamos que era un tema cerrado y que todos comprendíamos, que el Estado no puede alcanzar sus objetivos propuestos sin el mercado y que el mercado necesita permanentemente del Estado para, entre otras cosas, proteger la libertad de empresa y garantizar un sistema jurídico que permita su normal funcionamiento, nuevamente una mano invisible saca el tema de la galera y lo incorpora en la agenda energética: sale Cammesa e ingresa la oferta y la demanda.

Ahora bien: ¿qué es Cammesa y qué funciones cumple?

Cammesa cumple las funciones de despacho y administración de transacciones económicas, estas funciones le fueron asignadas a esa sociedad a partir del Decreto 1192/1992, y fue constituida como una entidad sin fines de lucro. Constituye un ente que cumple funciones de interés público y las actividades que hacen al cumplimiento de su objeto social fueron calificadas de interés nacional, indispensables para la libre circulación de energía eléctrica.

Es a partir de la emergencia pública en materia social, económica, administrativa, financiera y cambiaria declarada por la Ley 25.561 en el año 2002, que la Secretaría de Energía comenzó a adoptar decisiones regulatorias de carácter transitorio. Esas instrucciones, junto con otros actos emitidos por la misma Cartera, implicaron que Cammesa fuera adquiriendo funciones más amplias que las previstas en el marco regulatorio y en su acto de creación. Las que se mantienen hasta hoy.

“El Estado falla cuando es secuestrado por lobbies y favorece a amigos; también falla cuando cede ante grupos de presión que postulan intereses contrarios a la comunidad”

En su explicación sobre la Ley de Bases el actual secretario de Energía de la Nación, Eduardo Rodríguez Chirillo, sostuvo: “Cammesa deja de hacer contratos con los generadores, los generadores van a hacer contratos con los distribuidores». Tirando por la borda los 30 años durante los cuales el Estado compró la energía para que llegue al mismo valor a todos los rincones del país.

EL COPO DE NIEVE NO SE SIENTE RESPONSABLE DE LA AVALANCHA

Que hay muchas cosas por mejorar, no hay dudas, pero romper o aplicarle motosierra a todo lo actuado hasta aquí es la clara muestra de la falta de políticas de Estado que tiene nuestro país. Con el agravante de que muchos políticos que actúan ahora como puestos por la mano invisible del mercado fueron el copo de nieve que hace veinte años atrás comenzaron a formar esta avalancha que hoy nos acecha.

LOS JUGADORES TIENEN SUS FALLAS

A quienes nos gusta la economía sabemos que un Estado eficiente corrige los fallos del mercado, responsabiliza a los actores económicos y es responsable de la solidaridad a través de sus políticas fiscales y distributiva.

Porque, así como Messi y Maradona fallaron penales, el mercado no es infalible, tiene muchas fallas que hacen necesaria la presencia del Estado para ajustarlas. Algunas de ellas:

– Afectación a terceros que no han dado su consentimiento: una empresa que produce energía a través de carbón emite contaminantes (efecto invernadero) y no existe ningún mecanismo de mercado que proteja a las poblaciones afectadas. Esto justifica la presencia del Estado.

– Las empresas disponen de poder de mercado, es decir la capacidad de hacer pagar a los usuarios precios muy superiores a los costos y ofrecer servicios de mediocre calidad. No pensemos sólo en los usuarios de las grandes urbes, pensemos en los usuarios de pequeñas cooperativas: ¿quién los va a proteger de pagar tarifas excesivas sino es el Estado como lo viene haciendo hasta el día de hoy a través de Cammesa?

– El mercado puede ser más eficaz, pero no tiene ninguna razón para generar equidad. ¿Qué motivación puede tener una empresa capitalista en llevar sus servicios a una pequeña localidad del interior del país? ¡Menos mal que existimos las cooperativas y el Estado!

EL VAR TAMBIÉN TIENE SUS FALLAS

Como los mercados, el Estado también tiene muchas fallas y de esa manera no puede contribuir a la eficacia del mercado ni ofrecerle alternativas. El Estado falla cuando es secuestrado por lobbies y favorece a amigos; también falla cuando cede ante grupos de presión que postulan intereses contrarios a la comunidad, entre muchas otras fallas.

Los espectadores sufrimos las fallas.

El análisis hasta aquí expuesto demuestra que el Estado y el mercado no constituyen alternativas, sino que, por el contrario, dependen uno de otro y se complementan. Nunca los extremos nos van a ayudar a encontrar una solución, existe un amplio camino central que recorremos día a día los ciudadanos de carne y hueso y las instituciones sociales como las cooperativas, que somos quienes, en definitiva, sufrimos en carne viva los debates propuestos para las charlas de mate o café.